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El texto expositivo-explicativo

El texto expositivo-explicativo

Explicar para informar (y estudiar)

Para obtener información acerca de un tema se recurre a enciclopedias, diccionarios, manuales, revistas de divulgación o especializadas, etc. En estas fuentes encontramos textos expositivos o explicativos. Este tipo de textos informa a través de un discurso bien organizado, ordenado según un criterio que suele ir de lo más general a lo particular, de lo más simple a lo más complejo, poniendo en juego definiciones, ejemplos, comparaciones… 

Es frecuente, también, que los textos explicativos se acompañen con gráficos y cuadros sinópticos, que ayudan a concentrar la información en poco espacio, para que sea vean claramente las relaciones entre los conceptos relativos a un tema y su jerarquía, es decir, qué es más importante y qué es secundario.

Las características

Las cuatro características que se mencionan a continuación diferencian el texto expositivo-explicativo de otros tipos de textos que también tienen la intención de informar (por ejemplo, una noticia).

1) El texto expositivo es INFORMATIVO: La intención de estos textos es informar. Por este motivo este tipo de textos se utiliza para estudiar, ya que en ellos se explican conceptos, situaciones, hechos o sucesos. Se provee de gran cantidad de información para que determinado tema sea comprendido. No olvidemos, por otra parte, que, para comunicar esa información, los textos explicativos utilizan la función del lenguaje referencial o informativa. 

 2) El texto expositivo es EXPLICATIVO: Esto quiere decir que el emisor del texto debe hacer que su exposición resulte comprensible para los destinatarios. Existe un conjunto de procedimientos que el emisor utiliza como recursos para adecuar el tema que expone al destinatario. Estos recursos se denominan estrategias explicativas y pueden ser: definiciones, ejemplificaciones, analogías y otros que ya veremos posteriormente. 

3) El texto expositivo es DIRECTIVO: Se dice que es directivo porque dirige la atención del lector hacia la información más relevante, a través de los elementos paratextuales (cuadro en página 2). 

4) El texto expositivo utiliza un LENGUAJE OBJETIVO: Esto quiere decir que aquel que escribe, enuncia o comunica este texto, se centra en el objeto o tema a tratarse. El diccionario suele definir la objetividad como algo perteneciente o relativo al objeto en sí y no a nuestro modo de pensar o de sentir. Lo que nosotros pensamos o sentimos, en vez de objetivo, se llama subjetivo, ya que tiene que ver con el sujeto. Los textos expositivos son textos objetivos porque la información que presentan debe estar centrada en un referente y ser verdadera, segura, fidedigna, creíble. El emisor no deja en el texto marcas de su persona. Si la información que se pretende dar está teñida de marcas del sujeto que escribe o habla, la información pierde credibilidad.

La objetividad y la subjetividad se manifiestan en los textos a través de marcas lingüísticas, es decir, a través de determinadas palabras. 

La objetividad del lenguaje se logra mediante la utilización de algunas estrategias tales como: 

  • El uso de la tercera persona, en singular (“El golpe que derrocó…”) o en plural: “las noticias de los diarios mencionan…”); el uso de la primera persona plural (“Hemos constatado…”) o el uso de frases impersonales (“…se construyeron templos y viviendas…”). 
  • Un registro formal: Se evitan expresiones informales que sí son apropiadas para textos en los que la confianza entre los interlocutores es mayor. Por ejemplo, en un texto referido al corazón no podría decir lo siguiente: “El corazón es un órgano re-musculoso y hueco situado en el medio del cuerpo. Gracias al corazón que es una maza, estamos vivos.” 
  • Uso de adjetivos especificativos o descriptivos (es decir, que no expresan valoraciones personales). 
  • Claridad y precisión en el lenguaje mediante el empleo de términos científicos y técnicos. 
  • Predomina el tiempo verbal en presente.

La organización textual

Los elementos paratextuales

El prefijo “para” significa junto, al lado de. El paratexto es el conjunto de elementos verbales o icónicos que acompañan y complementan el texto, por ejemplo, el título o la fotografía. Es el primer contacto del lector con el texto y funciona antes de la lectura como una guía, ya que le permite anticipar el contenido. El paratexto puede ser icónico (ilustraciones, fotografías, diagramación), verbal (título, prólogo, índice) o icónico-verbal (infografías, esquemas).

En el texto expositivo, los elementos paratextuales más utilizados son:

  • El título (Es el elemento más externo y visible del texto. Se refiere al contenido y lo resume brevemente) 
  • Los subtítulos o intertítulos (Cumplen la función de segmentar la información, muchas veces extensa, de los textos expositivos, para facilitar su lectura y comprensión. Estructuran el texto expositivo y son de gran ayuda a la hora de graficar la información). 
  • Las ilustraciones o fotografías (Permiten observar el objeto del cual se habla. Generalmente llevan un epígrafe que completa la información). 
  • La infografía (Es un elemento visual que combina texto y gráficos y que clarifica procesos, secuencias o ciertos mecanismos complejos.) 
  • Las notas al pie (Notas que se insertan en el texto, indicándose por medio de un número o un asterisco que remite al significado de algún vocablo, o para indicar el autor y la obra a la que pertenece determinada información). 
  • Los glosarios (“Mini-diccionarios” que figuran como apéndices y aclaran los términos científicos o técnicos utilizados, en orden alfabético) 
  • La fuente (en los textos expositivos extraídos de libros, revistas, etc., la fuente cita el soporte -libro, página web- de donde se extrajo el texto y la fecha de publicación). 
  • Los recuadros (Son textos relativamente independientes que acompañan al texto principal y que agregan información o relacionan la información del texto con otros datos de interés) 
  • Otros elementos paratextuales icónicos del texto expositivo pueden ser: el uso de diferentes tipos de letras para destacar las palabras clave (negrita, bastardilla), mayúsculas, tamaño de fuente, colores, subrayados, etc.

Organización de la información

Los textos expositivos-explicativos tienen la función de presentar un tema específico a un receptor que lo desconoce. Por lo tanto, la organización de la información aportada debe formularse de manera adecuada. Para el texto expositivo se identifican varias estructuras, las más habituales son: 

  • Descriptiva: Se describen las características de seres, hechos o cosas. 
  • Descriptiva-clasificatoria: Consiste en ordenar o disponer por clases elementos u objetos que se incluyen dentro de un concepto mayor. En este tipo de organización cada elemento que forma parte de la clasificación es descripto. 
  • Secuencial o seriada: Se narran hechos o procesos que se suceden en un orden determinado, marcando una secuencia o serie. Se ubican los hechos según su sucesión en el tiempo. Los conectores que se utilizan pueden ser temporales como “ahora”, “antes que”, “luego que”, “más tarde”, “después”, “anteriormente”, “previamente”, “posteriormente”, etc. y los que indican orden como “en primer/segundo lugar”, “luego”, “a continuación”, “finalmente”, “para terminar”, etc. 
  • Comparativa: Se indican las semejanzas y diferencias entre dos o más objetos, ideas, personas o hechos comparándolas según ciertas categorías, es decir, elementos que se tienen en cuenta para confrontarlos: tamaño, forma, ubicación, etc. Algunas de las palabras para identificar esta organización son: similitudes, diferencias, se asemeja, son similares, comparten, se distingue, difiere, en cambio, etc.

Las estrategias explicativas

El objetivo de los textos expositivos es que el lector adquiera un saber que no tiene. Para que se logre este objetivo el enunciador (emisor del mensaje) deberá tener en cuenta quién es su lector y qué conocimientos posee. Si el enunciador le da información que le resulta incomprensible, la explicación fracasa. 

 Para que la explicación sea exitosa, el emisor utiliza diversos procedimientos o estrategias explicativas que tienen como objetivo aclarar y ordenar la información presentada. Los procedimientos explicativos que encontraremos en los textos son definición, ejemplificación, reformulación o paráfrasis, analogía, clasificación y cita de autoridad.

1. Definición

Es un procedimiento que consiste en proporcionar el significado de una palabra o expresión. Existen cuatro maneras de definir un concepto: 

a) Por equivalencia de significado: En este tipo de definición el concepto se define por un término equivalente. Por ejemplo, si queremos definir “manzana”, el término equivalente (aunque no sinónimo, sino hiperónimo) es “fruta”. Este tipo de definición se distingue por el uso del verbo “ser” y signos de puntuación como dos puntos, comas, guiones, paréntesis o rayas. 

Ejemplo: La superconductividad es uno de los fenómenos más extraños de la naturaleza. 

b) Por descripción de las características distintivas del objeto que se designa o define: El objeto se define a partir de las características que son específicas de ese objeto y que lo hacen distinto a otros. En este tipo de definición se utilizan los verbos “ser”, “poseer”, “consistir”, “conformar”, y construcciones como “está formado por”, “está constituido por”, etc. 

Ejemplo: El disco Nipkow, primer antecedente del cine, era un disco plano y circular; perforado por una serie de pequeños agujeros dispuestos en forma de espiral desde el centro hacia fuera. 

c) Por la función del objeto: Esta clase de definición se distingue por palabras tales como “se usa para”, “sirve para”, “cumple la función de”, etc. 

Ejemplo: El capilarímetro es un aparato que se usa para graduar la pureza de los alcoholes. 

d) Por el término científico que se utiliza para denominar al objeto: El objeto es definido a partir del nombre científico o técnico. Las palabras clave de este tipo de definición son los verbos “llamar”, “denominar”, “designar”, etc. 

Ejemplo: La decoloración de las partes verdes de una plata por falta de luz se denomina “caquexia”. 

¡Atención! Los cuatro tipos de definición pueden aparecer combinados.

2. Ejemplificación

Es una estrategia que consiste en proporcionar un caso concreto, particular, del concepto que se explica. La ejemplificación se reconoce por los siguientes marcadores (conectores): las expresiones como “por ejemplo”, “a saber”, “es el caso de”, etc. y signos de puntuación como los dos puntos, paréntesis o guiones. A veces no hay marcadores textuales que la introduzcan, y en estos casos se debe identificar por comprensión del párrafo en el que está incluida la ejemplificación. 

3. Reformulación o paráfrasis 

Consiste en volver a decir lo mismo que ya se dijo, pero con palabras diferentes, generalmente más sencillas, para que quede más clara la idea expresada. La reformulación se reconoce por palabras como “es decir”, “en otras palabras”, “dicho de otro modo”, “o sea”, etc. 

Ejemplo: La oveja Dolly es la prueba viviente de la resolución de uno de los mayores desafíos de la biología moderna: la clonación de mamíferos, es decir, la manipulación de una célula de un animal adulto para obtener una copia idéntica a él. 

4. Analogía 

Otra estrategia destinada a facilitar la comprensión de un nuevo concepto o una idea desconocida consiste en hacer una comparación entre dos hechos, conceptos, situaciones, etc., para aclarar una idea. A diferencia de la comparación común, en la analogía se tienen en cuenta sólo las semejanzas, y los elementos que se comparan pertenecen siempre a campos diferentes: uno es el novedoso y complejo, y se lo compara con otro concepto cotidiano y conocido por todos, o fácilmente comprensible. Las analogías suelen estar introducidas por marcadores del tipo “como si”, “es como”, “es lo mismo que”, “tal como”, “como”, etc. 

Ejemplo: Una novela es como un árbol frondoso: el asunto principal, el tronco, se bifurca en ramas que, pese a su variedad y su dimensión insospechadas, no dejan de depender del vínculo común a todas ellas. 

5. Clasificación 

La clasificación se utiliza cuando se establecen tipos de elementos, es decir, cuando se diferencian categorías dentro de una clase o tipo. Por ejemplo, si estoy haciendo referencia al género musical “rock” puedo clasificar en los subgéneros que han nacido a partir de él: trash, heavy metal, power, etc. Las palabras más comunes para identificar esta estrategia son: “se clasifica en”, “se divide en”, etc. 

6. Cita de autoridad 

La cita de autoridad (o cita textual) se trata de la inclusión de una voz especializada o respetable (por eso “de autoridad”) que hace referencia al tema tratado en el texto. 

Ejemplo: La mayoría de los glaciares alpinos podría desaparecer para finales de siglo. Los pequeños glaciares que salpican los Andes y el Himalaya tendrían algunos decenios más, a lo sumo. Eric Rignot, investigador del Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA, que ha registrado un incremento al doble en la pérdida de hielo de Groenlandia durante el último decenio, explica: “En la actualidad vemos cosas que hace cinco años habían parecido completamente imposibles”.


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